Personas veo caminar,
cada una sin expresión en el rostro,
con el espectáculo de la vida a su alrededor
y paso tras paso ignorándolo siguen.
Increíble.
A su vez, los autos,
parece que su destino cada segundo
se aleja de ellos.
¿Qué puedo hacer yo?
¿Esconderme?
Es un arte que en esa metrópoli,
sólo las ratas pueden dominar.
¿Refugiarme?
Es este lugar la debilidad
es el aderezo de las presas.
Podré salir preparado
a todo temor de cara enfrentar,
pero tal pegaso sin sus alas,
la ciudad los pasos me ha de acortar.
Ese miedo que de forma extraña tuviste me agrado, él haber estado en esa cuidad otra vez y apreciarla cómo si fuera la primera vez, y otra cosa que me gusto como te defines al final, cómo transformas tu miedo en varias cosas.
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