lunes, 15 de agosto de 2016

viernes, 22 de abril de 2016

Dentro de mi cuarto azul.

Espero ahora sí en verdad no dejar morir este lugar, pero ahora sí de verdad.


El azul desde siempre ha sido mi color favorito, el mío y el de el 87.3% de la población del mundo, estoy consciente de lo genérico que esta preferencia pero mi mente dice que debo de estar tranquilo con eso, debe de estar bien. Mi computadora es de color azul, mi mueble donde dejo mis experimentos para dominar al mundo se asemeja al mar un atardecer muy tenue, aquella chamarra con la que pasé tanto, que hoy en día está en lugar mejor, igualmente refleja el mismo tono de voz que lo ya mencionado así que, ¿por qué no darle ese color a mi espacio de 3 por 4 metros?


Para llegado el año 2012 ya estaba teñido de ese color, en mi pequeño aire de independencia me sentía orgulloso de que así fuera a ser para el futuro.


Y describir todo lo que he vivido en este tan reducido espacio realmente no sé si verlo linealmente o como un conjunto de eventos atemporales, aunque realmente sólo valdría la pena mencionar todos aquellos que me hicieron quien soy hoy en día.


Sí, reconozco y sin temor de nada reconocer que he llorado, el 95% de esas veces fueron en esas 4 paredes. Y han sido tantas las razones. Podría hacer un diccionario con todas las razones distintas por las que he llegado a sacarlo así de lo cruento que lo he sentido, alguna vez fue ver truncada mi vida, el sentir como habría fallado sin saber la razón realmente pero sólo sabiendo que fallé. Alguna otra vez fue por mi imaginación -que en algún tiempo fue mi única amiga-, me consumía creando tantas historias, todas con el factor común de ser yo el culpable. Algún tiempo atrás esa razón fue Ella. 


En contraparte a todo lo ya mencionado, en este mismo espacio, incluso en el mismo punto de éste, he sentido las alegrías y éxitos más grandes de mi relativamente corta vida. La vez que superé todo pronóstico y pude ingresar a la mejor universidad del estado. La innumerables tardes de fútbol, risas, dramas innecesarios, desveladas y ojeras al día siguiente, la gran mayoría acompañado de cierta poni de lentesitos. Cuando descubrí que los números, teclas y frías letras serían lo que llenarían la parte productiva de mi ser por lo que me quedara de días, incluyendo sus respectivos formateos accidentales, descomposición de dispositivos y quejas de mi velocidad de conexión.


Al igual de sucesos, cuantas canciones e historias se habrán reproducido aquí, desde mis leves intentos de salir de la caja de mi comunidad, musicalmente hablando, básicamente mi entera evolución musical; Coldplay, Daft Punk, Caifanes, Soda Stereo, Cerati. En ese específico orden.


Después de este tiempo y viéndolo en retrospectiva, quizás habré perdido una oportunidad única de haber creado un libro de visitas a este espacio, el sólo imaginar lo que tendría ahí guardado podría ser un tesoro histórico más no sentimental, o al menos más histórico que sentimental. Ciertamente no cualquier persona logra entrar a mi cuarto como si alguien en verdad anhelara eso y por lo tanto los que lo logran son personas demasiado seleccionadas, aunque realmente sólo en su momento lo habré pensado así ya que hay quien que si estuviera en ese hipotético libro de visitas, hoy en día no podría ni volver a abrir esa página sin sentir algo.


Todo esto escribiéndolo desde este cuarto, el cual ya sólo visito de pasada debido al rumbo que tuve que tomar en la vida si no quiero que este cuarto sea mi vida entera. Luz apagada, el atardecer iluminando lo poco que alcanza a rasguñar dentro de las paredes, un estéreo entre sombras canta lo que yo le pido con la mejor fidelidad, yo sentado en la esquina más oscura tratando de dejar los problemas y pensamientos en otros lados más allá de este techo blanco, con las paredes llenas de recordatorio del tiempo al pasar, haciendo énfasis en que por más que corra del tiempo no me libraré jamás, mis historias apiladas en los rincones esperando a volver a ver la luz, y un ser, temeroso de la trascendencia de sus actos, tratándolos de reflejar aunque sea en un rincón.



Mi rincón.



El único en todo el mundo.

domingo, 10 de abril de 2016

El cobijo de la noche.

*Suspiro* Quizá algún día me tenga el respeto suficiente para no abandonar tan cruelmente este pobre rincón

Tantas cosas que habré ocultado en la noche, en la oscuridad, donde todo sale cuando nada se ve. Donde la resaca son las ojeras pero la mente simplemente agradece por dejarla salir en esos momentos de paz, el silencio más acogedor del mundo con la tenue luz de una pantalla, que siendo una puerta al mundo es el sendero de los pensamientos que asaltan a la consciencia en esos momentos.

Autopromesas de cosas imposibles, ilusiones de lo más incomprensibles vistas a unos pasos de distancia, todo perfectamente organizado por esa parte que parece ser un ente independiente, que por el simple hecho de dejarlo salir te hace el favor de hacerte sentir tan cumplido con todos los anhelos sin haberle dado oportunidad al sol de volver a saludar.

Viendo en retrospectiva, quizás el 70% de mi ser habrá sido formado por la noche, y aunque nunca fui tan seguro, precisamente la noche me dio esa seguridad que habré usado más de una vez.

Mis primeras letras, mis primeras concepciones de lo que era aprender a querer a alguien, ver como era posible llamar amigo a alguien tan lejano a mí y sentir como si la conociera de toda la vida, saciar mis ganas de entender medio mundo y sólo darme cuenta que no seré nada ni lo seré y aún así querer saber más y más, encontrar mi vocación en la vida, perder tiempo en simples vídeos, encontrar esa pasión que alimentaría cada día de mi vida.

Y al día siguiente simplemente sentirme tan cumplido de haberme dado esa satisfacción de pensar sin límites y miedos. Aunque el cuerpo me castigara, los ojos me reclamaran, estaba en paz, esperando a que terminase el día y darle el turno a mi cuerpo de descansar y así estar preparado para lo que fuese que viniera en la semana, en la insípida vida que llevaba en ese entonces, donde sólo luchaba contra mi propia resistencia y creatividad para no hundirme en esa monotonía aunque irónicamente yo mismo me hundía en la misma inconscientemente pero, esa tranquilidad que ahora veo como monotonía, la apreciaba.

Hoy en día, estoy en el polo opuesto de la vida que solía llevar, quizás era momento de que así fuese, de que aprendiera todo lo que la vida quiere que sepas, ya sea por las buenas o por las malas pero siempre le pediré a la noche que me dé esa paz, que me refugie, me deje ser yo. Que me vea llorar, reír, escribir, descansar, equivocarme, contarle mis pensamientos, dejarle los problemas y que me dé la respuesta; la que necesite y la que no.




Ser la noche, la oscuridad, el tono más oscuro, el miedo y el refugio.

domingo, 17 de mayo de 2015

Pensar.

Por fin deje que mis parte lógica le ganara a la psicológica, ojalá dure mucho esta maldición.

Eso que nos hace diferentes de los demás animales que habitamos este mundo. Desde siempre gracias a mi dificultad para socializar me acostumbré a tener mucho tiempo para pensar a solas y conmigo mismo nada más, hoy en día es de lo que me ayuda a mantener la cordura y me la quita gota a gota.


"Si me doy tiempo para reflexionar esto seguramente llegaré a la solución de esto" esa es una plantilla de lo que han sido mis pensamientos en estos últimos tiempos, pero, ¿De verdad lo resolveré? Las respuestas nunca me caen del cielo, quizás necesito leer más que razonar pero tengo esa dependencia a encontrarme conmigo mismo y analizar todo lo que siento y hago.
Por lo general nunca llego a conclusiones útiles, hablando a futuro, llega una nueva variable a la ecuación y tengo que volver a reestructurar todo ese plan que construí a base de nada.


"¿Y si le hubiera dicho que la quería?" "¿Si hubiera ido con él a ese lugar?" "¿Por qué reaccioné de ese modo?" son pensamientos frecuentes que me rondan la cabeza mientras camino o viajo como todos los días, pero los pensamientos eso son y siempre lo serán, después de todo sólo transcienden en el mundo las personas que materializan en actos lo que piensan tan fiel a su imaginación como respeto tienen a vivir.

domingo, 10 de mayo de 2015

Gris

Estar sentado a la orilla de mi cama solo, en silencio, contemplado lo que es mi vida hasta el día de hoy. Lo más probable es que los demás me vean como alguien feliz, satisfecho en muchos sentidos y con ambición de hacer muchas cosas con si vida. Todo eso son cosas que anhelo todavía pero dudo lograr tener balanceado algún día, día tan lejano como la consumación de mis deseos más profundos.


En la escuela, el lugar donde pongo mis mayores esfuerzos para ser alguien, no soy nada, veo a los demás como me rebasan fácilmente y la selección natural se encarga de lo no agraciados como yo llevándolos a donde deben de estar aunque sean tercos y sigan insistiendo.


Las personas que aprecio y me dieron la oportunidad de llamarles amigos están divididos en dos partes ahora; los que yo por tonto los considero tan cercanos y los que corresponde completamente este sentir hoy están lejos de mí en varios sentidos.
La persona que puedo abrazar cuando me sienta débil, a la que le escribo todas esas letras directas de mi más puro sentir, ella, la que roba cada respiración y cada pensamiento, se va en cada despertar y está en mis sueños, sin ser real y ,si lo es, imposible de algún día alcanzar y menos para alguien tan mediocre como un servidor.

Así es como llego hoy a mis 18 años, anhelando todo lo que nunca logré y en esta cruda vida en que siempre es mal pagado el buen esfuerzo, no queda nada más que hacer.



Sólo tengo ese fragmento para relatar hoy, un breve resumen del todo el peso que llevo en mi consciencia. La consciencia de una simple existencia más, que no trascenderá nunca ni con nadie pero que sus pensamientos dejó en este pequeño diario.


Siguiente paso: despertar y recordar que sigo siendo yo.

viernes, 6 de marzo de 2015

La pony de los lentes.


Érase su servidor viviendo la vida como cualquier ser humano lo haría, nada en especial, quizás algunas fallas que aún se mantienen, viendo el sol renacer y caer todos los días. Después de que ese ciclo se repitiera, resultó ser que lo que un *tintun* común y corriente, sería el sonido que más melódico tendría en todo el día.

Es curioso pensar como detalles tan pequeños suelen convertir el día más gris en el mejor día de siempre, y aún más extraño, que esa sensación se repita frecuentemente con los mismos efectos.

Dejando ésto de lado, también tengo que mencionar un recuerdo infantil que tuve desde siempre, potenciado por los programas de televisión de mi época, anhelaba con tener un amigo de otro país y mandarnos cartas; saber como es la vida en sus lares, si le gustan las cosas que a mí me gustan, etc. en fin, una amistad a distancia parecía algo lejano así como la distancia que nos separaría.

Pasaron los años, conocí el internet, pasaron más años, conocí la no tan famosa página de Taringa! y por azares del destino, fui a dar a un chat de una comunidad de esa misma página. Sinceramente, en ese entonces, sólo buscaba alguien con quien conversar bien y sin prejuicios ni mucho menos, cosa que en ese momento era demasiado escasa, no recuerdo como fue pero lo más probable fue que haya sido con un simple "Hola :3" y su respectiva respuesta. Fue muy interesante ir conociéndola, hasta el día de hoy y desde ese entonces, no he conocido a alguien con mejor habilidad para dibujar, y me ha honrado ella con alguna de sus obras (Sí, mi imagen de perfil es una de ellas) con las que día a día quedo fascinado al igual que con su amor hacia la cultura de este mundo que habitamos, si alguien merece un reconocimiento por eso, ella es la indicada.

Pasaron los días, pasaron los meses, incluso años, como habré relatado en alguna otra entrada, pasaron muchísimas cosas en mi vida en ese lapso de tiempo, pero aquella persona a la que le dije ese simple "Hola" siguió ahí y siguió ahí, levantándome el ánimo el día que lo necesité, celebrando mis victorias conmigo y viceversa. Hubo tiempos difíciles, hubo días en los que todo esto pendió de un hilo y ahora parece eterno como la infinidad del cielo.

Y hoy es un día especial, muy especial, día en que ella celebra un año más de vida y yo celebro con ella que siga a un lado de este intento de amigo que ojalá algún día vencerá al enemigo llamado distancia y darle un abrazo.

Sólo queda decir, felicidades en tu día y te quiero, Zoe.

lunes, 2 de marzo de 2015

Pocas palabras.

Bien, esta vez no fueron 4 meses, prometo mantener esta racha.

Heme aquí, a medianoche otra vez reflexionando sobre los mismos baches del camino que me tocó recorrer, con muchas más complicaciones debido a que por necesidad tengo que pensar cuadrado y callar a esa vocesita en el fondo de mi ser que exclama: "Vamos, siente el viento, vive los colores, respira la vida..", con el paso de los días parece que es fácil de enterrarla en lo profundo de todos mis recuerdos pero incluso llego a molestarme con ella por hacerme ver la libertad que estos simbolitos llamados letras me dan (a excepción de cuando me atormentan los cálculos con éstos mismos), tantos pensamientos ahogados hasta el día de hoy; quizá la prosa jamás mejor escrita por mí esté arrumbada en un rincón, o también la letra de alguna canción que jamás se compondrá, todo resumido en unos cuantos someros recuerdos que saldrán a flote mientras vuelvo a caminar por la misma acera, a la misma hora.


Y es difícil plasmar las palabras, demasiado difícil pensar en el orden correcto que deberían llevar para que tengan coherencia alguna, " ¡Pero si es tu espacio, dilo como sea!" Ahí es cuando la parte coherente de mi cerebro me da un golpe y me corrige, y con ello vienen las infinitas inseguridades, formando un circulo vicioso que llevan a mi gran ausencia del lugar donde llegué a ser feliz algún dia.



De esa gravedad es el problema, de ese tamaño la tortura.