viernes, 6 de marzo de 2015

La pony de los lentes.


Érase su servidor viviendo la vida como cualquier ser humano lo haría, nada en especial, quizás algunas fallas que aún se mantienen, viendo el sol renacer y caer todos los días. Después de que ese ciclo se repitiera, resultó ser que lo que un *tintun* común y corriente, sería el sonido que más melódico tendría en todo el día.

Es curioso pensar como detalles tan pequeños suelen convertir el día más gris en el mejor día de siempre, y aún más extraño, que esa sensación se repita frecuentemente con los mismos efectos.

Dejando ésto de lado, también tengo que mencionar un recuerdo infantil que tuve desde siempre, potenciado por los programas de televisión de mi época, anhelaba con tener un amigo de otro país y mandarnos cartas; saber como es la vida en sus lares, si le gustan las cosas que a mí me gustan, etc. en fin, una amistad a distancia parecía algo lejano así como la distancia que nos separaría.

Pasaron los años, conocí el internet, pasaron más años, conocí la no tan famosa página de Taringa! y por azares del destino, fui a dar a un chat de una comunidad de esa misma página. Sinceramente, en ese entonces, sólo buscaba alguien con quien conversar bien y sin prejuicios ni mucho menos, cosa que en ese momento era demasiado escasa, no recuerdo como fue pero lo más probable fue que haya sido con un simple "Hola :3" y su respectiva respuesta. Fue muy interesante ir conociéndola, hasta el día de hoy y desde ese entonces, no he conocido a alguien con mejor habilidad para dibujar, y me ha honrado ella con alguna de sus obras (Sí, mi imagen de perfil es una de ellas) con las que día a día quedo fascinado al igual que con su amor hacia la cultura de este mundo que habitamos, si alguien merece un reconocimiento por eso, ella es la indicada.

Pasaron los días, pasaron los meses, incluso años, como habré relatado en alguna otra entrada, pasaron muchísimas cosas en mi vida en ese lapso de tiempo, pero aquella persona a la que le dije ese simple "Hola" siguió ahí y siguió ahí, levantándome el ánimo el día que lo necesité, celebrando mis victorias conmigo y viceversa. Hubo tiempos difíciles, hubo días en los que todo esto pendió de un hilo y ahora parece eterno como la infinidad del cielo.

Y hoy es un día especial, muy especial, día en que ella celebra un año más de vida y yo celebro con ella que siga a un lado de este intento de amigo que ojalá algún día vencerá al enemigo llamado distancia y darle un abrazo.

Sólo queda decir, felicidades en tu día y te quiero, Zoe.

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