Eso que nos hace diferentes de los demás animales que habitamos este mundo. Desde siempre gracias a mi dificultad para socializar me acostumbré a tener mucho tiempo para pensar a solas y conmigo mismo nada más, hoy en día es de lo que me ayuda a mantener la cordura y me la quita gota a gota.
"Si me doy tiempo para reflexionar esto seguramente llegaré a la solución de esto" esa es una plantilla de lo que han sido mis pensamientos en estos últimos tiempos, pero, ¿De verdad lo resolveré? Las respuestas nunca me caen del cielo, quizás necesito leer más que razonar pero tengo esa dependencia a encontrarme conmigo mismo y analizar todo lo que siento y hago.
Por lo general nunca llego a conclusiones útiles, hablando a futuro, llega una nueva variable a la ecuación y tengo que volver a reestructurar todo ese plan que construí a base de nada.
"¿Y si le hubiera dicho que la quería?" "¿Si hubiera ido con él a ese lugar?" "¿Por qué reaccioné de ese modo?" son pensamientos frecuentes que me rondan la cabeza mientras camino o viajo como todos los días, pero los pensamientos eso son y siempre lo serán, después de todo sólo transcienden en el mundo las personas que materializan en actos lo que piensan tan fiel a su imaginación como respeto tienen a vivir.