lunes, 5 de mayo de 2014

Como música para mis ojos

No, no morí, el mundo se me vino encima y apenas pude salir de ahí.


En mi pequeña localidad, por fortuna se ha comenzado a promover la cultura de muchas maneras. Desde hace un año, en los primeros días de mayo se suele celebrar algo conocido como "FILA" (Festival internacional de las artes), y yo como buen habitante con aires de culto, asistí los dos primeros días ya que habría muchas presentaciones musicales de orquestas y grupos. Esta vez pasó algo diferente.


Alrededor de las 7 de la noche de este viernes, después de una excelente presentación de una orquesta de jazz de la Universidad de Guadalajara, se presentó otro grupo llamado Canela Jazz también de Guadalajara, conformado por 5 integrantes pero, como mencioné, pasó algo diferente. Yo no soy muy dado a fijarme en las apariencias, de hecho, no me importa mucho como para juzgar a alguien por su aspecto pero, al ver a la tecladista de ese grupo, fue cono ver una luz roja en medio del cielo en la noche más oscura; piel blanca, de vista unos 16-17 años, 1,60 si es que la vista no me fallaba, lentes de marco un poco ancho, sutil y elegante vestido verde, al simple hecho de recordar todos estos detalles es donde empecé a pensar que no era normal todo esto, para colmo, tocaba muy bien el teclado. Sin querer había quedado fascinado aún sin saber bien por qué.

Continuó la presentación del grupo y seguía con detalle cada movimiento que podía pero dando un poco más de preferencia a ella, a la vez, me surgían más y más dudas; ¿Cuánto tiempo llevará tocando? ¿Qué música escuchará? ¿Cómo habría llegado a esa banda? ¿Cómo será su personalidad? Etc, etc, preguntas que haría un típico tímido atontado por la chica más bonita de su escuela, ¿Por qué me preguntaba tales cosas? Ni que ella se fuera a fijar en mí, ¿Y por qué habría de importarme lo que ella pensara de mí? Toda esta batalla la libraba mientras se iba el tiempo de su presentación.

Se acabó y simplemente la vi bajarse del escenario, medité un poco más la situación, aún confundido, tenia mi libreta a la mano y surgió esto:

Aquél día, aquél día,
mi vida seguía,
aburrida, fría,
un día común.

La música me fascinaba,
algo tan simple como un sonido,
a la vida le daba sabor.

Inesperadamente pasó algo,
¡Insólito! ¡Increíble!
Ese color de la vida,
dejó de ser prioridad.

Detrás de los blancos dientes de un teclado,
la vi,
blanca,
como si de la hija de la luna se tratara.

"...Y ella se llama Sofi" escuché,
guau, no supe que más decir.
Sus delicados dedos empezaron a tamborilear sobre ese instrumento,
esa habilidad, esa habilidad.

Me límité a verla,
aunque mi voluntad le diera bofetadas a mi cordura,
contemplarla fue lo único que hice.

Y se acabó,
se inclinó,
suspiré,
se fue.

Efectivamente, puedo decir que ha sido la primera vez en mi vida que me enamoré de verdad a primera vista, este poema se lo daría en el caso de que la hubiera visto otra vez, en ese caso nunca lo habría podido escribir aquí pero está publicado aquí, así que ya sabrán lo que pasó. Quizá habrá sido el destino pero si lo fue, supondré que fue lo mejor. Quedará como una simple anécdota pero aprendí que el corazón es necio y la cordura, sumisa.

1 comentario:

  1. Esta es de las mejores entradas qu has subido, me encanta el juego de emociones el cual sufres, porque es la primera vez que usas ese tipo de sentimiento. Solo dos cosas; creo que pusiste demasiada información inútil que sale sobrando, y otra creo que hay un error en el párrafo 5 la palabra bañarse. De hay en más todo excelente... Sigue así.

    ResponderBorrar